Cotacachi, Ecuador.
Agosto 2026
Cuando ocurre una emergencia, las comunidades demuestran su fortaleza a través de la solidaridad y el trabajo conjunto. Los grandes incendios forestales que afectaron a varias zonas de Cotacachi en Agosto de 2026 pusieron a prueba esa capacidad de respuesta, movilizando a comuneros, brigadistas, autoridades locales y voluntarios que trabajaron incansablemente para proteger hogares, tierras, fuentes de vida y fauna silvestre.
Desde Fundación Terranimal, junto a Amici Cannis, Vivarium de Quito, Centro de Rescate de Vida Silvestre Merazonia, Fundación Paraíso Huellas, SolipsisArt Colectivo Fotográfico, Fundación ALDEA y Extiction Rebellion Ecuador, queremos expresar nuestro profundo agradecimiento a todas las personas e instituciones que respondieron al llamado durante esta emergencia entregando sus donaciones, reconociendo así el enorme esfuerzo realizado para contener el avance del fuego.
Como muestra de apoyo y gratitud, hemos gestionado en conjunto la entrega de alimento y agua para los animales de las comunidades afectadas, contribuyendo así al proceso de recuperación que continúa después de extinguidas las llamas.
El incendio dejó una profunda huella en las comunidades. Muchos comuneros dedicaron largas jornadas para combatir el fuego, subiendo a las zonas afectadas desde la madrugada y regresando recién al anochecer, enfrentando humo intenso, altas temperaturas y condiciones extremadamente difíciles. Entre quienes participaron, nos supieron decir que las condiciones fueron muy adversas: el fuego los rodeaba, por lo cual permanecer allí durante varias horas derivó en una situación en extremo difícil.
Además del riesgo para las personas y las comunidades, existió una gran preocupación por la fauna silvestre y los ecosistemas afectados. Los habitantes reportaron la presencia de aves heridas y quemadas, y durante las labores finales de control del incendio incluso se observó un oso andino desplazándose por una de las áreas impactadas por el fuego. Estos hechos reflejan la magnitud de las pérdidas ambientales y el largo camino que aún queda por recorrer para la recuperación del territorio.
Aunque los incendios han sido controlados, la preocupación persiste entre las comunidades por los animales afectados, la vegetación destruida y los desafíos que enfrentará el ecosistema en su proceso de regeneración. La recuperación después de una emergencia no termina cuando se apagan las llamas; es un esfuerzo continuo que requiere acompañamiento, colaboración y compromiso.
Por ello, las organizaciones firmantes reafirmamos nuestro apoyo a las comunidades de Cotacachi y reconocemos el valor, la entrega y la solidaridad de todas las personas que ayudaron durante la emergencia. De manera muy especial agradecemos al Vivarium de Quito por convertirse en Centro de Acopio, así como al Banco de Alimentos de Quito, el cual por su naturaleza y trabajo diario al rescatar alimentos aptos para el consumo de supermercados, agricultores y empresas, hizo posible la captación de donaciones esenciales que ayudaron de gran manera al gestionar y almacenar las donaciones.
En total las donaciones superaron los 1.000 kilogramos entre alimentos para personas y animales, así como algunos insumos. Al distribuirlas en territorio, buscamos agradecer a quienes estuvieron en la primera línea de respuesta, alivianar y contribuir al bienestar de las familias y animales que forman parte de estas comunidades.
Juntos seguimos construyendo resiliencia, recuperación y esperanza para el futuro de Cotacachi.
Gracias también a todas las personas por sus donaciones, solidaridad y compromiso. Su generosidad fue luz en medio de la adversidad.
Trabajando juntos por un mundo mejor.